Invasores en el patio

20 Nov



“Monterrey, las nostalgias de una ciudad” (UANL, 2009) es un entrañable libro con dos crónicas de Celso Garza Guajardo que llegó a mis manos como dicen que llegan algunos textos que de tan exactos parecen haber estado buscándonos.

Hace una semana apareció en EL NORTE el anuncio de la reactivación del proyecto inmobiliario Capital Santa Lucía sobre el espacio que algunos seguimos considerando público por el insignificante hecho de haber costado al erario 3 mil millones de pesos. Don Celso no precisa de estos alegatos económicos para decir: “La historia de la ciudad es como la historia de una casa grande y de quienes habitan en ella…”.

La mejor manera de defender el Paseo Santa Lucía como espacio público es recordar el significado de la Alameda. Su historia es “la historia de cada generación en su estilo de pasear, de meditar y platicar”, escribe el maestro Celso. La Alameda es el jardín que han compartido millones de personas en diferentes tiempos. Es hermosa, aunque mucho menos de lo que fue, por las horas de felicidad que alberga. Lugar favorito de todos los niños, ricos y pobres, daba igual. Era el patio de la casona llamada Monterrey.

El papá elefante, la che araña, el monumental resbaladero, recurso inagotable de los padres: si te portas bien te dejo subir. Los retratos en la cámara de cajón, el zoológico -“¡los flamingos!”-, sus fuentes, el acuario -“ahí vi por primera vez una piraña”, recordó un amigo con la mirada ausente-. No sé si podemos contar la historia de Monterrey sin su Alameda, sería restarle los fragmentos que escribimos al sentirnos iguales bajo la sombra de uno de sus centenarios árboles.

De eso se tratan los espacios públicos. En ellos trabamos amistad con la Ciudad. Lo que somos ahí no se puede replicar en un centro comercial, como Galerías Valle Oriente. En el parque somos protagonistas de una historia común, en el mol, sólo consumidores.

Me he resistido al despojo del Paseo Santa Lucía desde que Abel Guerra anunció su venta en diciembre de 2007, apenas unos días después de que fuera pomposamente declarado “patrimonio del pueblo de Nuevo León” por Natividad González Parás. Guerra dijo que venderían los 90 predios aledaños al canal para recuperar mil millones de la inversión que serían inyectados a programas sociales. ¡Conque jugando al especulador con dinero ajeno, Abel!

La sensibilidad social del empresario constructor se puso en serios entredichos cuando nos enteramos de que una propiedad que con dinero público habíamos comprado en 54 millones fue vendida en 27, la mitad de su precio.

El afortunado empresario fue Federico Garza Santos, dueño de Desarrollos Delta y consejero “ciudadano” de la ahora extinta Coordinación de Proyectos Estratégicos Urbanos, quien seguramente recomendó que en lugar de habilitar los 90 predios como áreas verdes, públicas, de esparcimiento familiar, se construyeran los mil departamentos, los 10 cines y el mol que tanta, tantísima falta le hace a esta ciudad. ¿Por qué pagamos nosotros los 3 mil millones en habilitar un espacio que acabaría siendo de otros?

Desarrollos Delta ha demostrado ser agradecida con los gestores de sus negocios. La playa y la feria de Rodrigo Medina fueron instaladas sobre los predios de la empresa pagando por el espacio un precio risible, cinco veces menor al que señaló un perito valuador consultado por EL NORTE. Aledaña a la estridente y triste feria de Medina, Abel Guerra también montó un deslucido espacio que los niños despreciaban por puro instinto.

El proyecto Capital Santa Lucía de Desarrollos Delta fue aplaudido por Fernando Larrazabal, constructor y también Alcalde de Monterrey, quien declaró emocionado: “Al primer cuadro (de la Ciudad) le urge una regeneración total, y como Alcalde voy a impulsar que empresarios puedan comprar manzanas enteras”. Al ofertar lo que no le pertenece, Larry, su agente inmobiliario, se exhibe tal como es.

Los espacios públicos se defienden como al patio de nuestra casa. La pregunta es si todavía nos sentimos miembros de una gran familia.

(Columna publicada el viernes 20 de Noviembre de 2009, en el periódico El Norte)

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2 comentarios to “Invasores en el patio”

  1. ximenaperedo noviembre 24, 2009 a 4:58 pm #

    Ahí está la transa. Así se piensa construir el estadio, los parques privados sobre el lecho del Río Santa Catarina… es el nuevo esquema de negocios sin riesgo. El pueblo pone la inversión más fuerte, el compadre o el prestanombre se lleva la ganancia.

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  1. Blog populi, blog dei - noviembre 22, 2009

    […] nosotros los 3 mil millones en habilitar un espacio que acabaría siendo de otros?” – “Invasores en el patio”, por Ximena Peredo, El Norte, 20 de noviembre […]

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