Venganza I

11 Ago

La idea de que durmieras con los pies dentro de las bolsas de plástico fue de Felipa, para que no la fueras a contagiar con tus hongos, te dijo.  Ahora los desenfundas mientras la escuchas roncar, y liberas al ambiente su inconfundible olor. La comezón te enfurece. Necesitas rascarte, lo deseas más que nunca; entre tus dedos, por atrás, por enfrente, con los dientes. Tomas el talco de la mesita con toda precaución de no hacer ruido y lo riegas generosamente sobre el rostro de tu mujer.

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