La sandía

31 Jul


Escupes las semillas al piso, masticando alegremente la sandía, que se escurre en hilos rojos por tu barba. Me hablas así, con la boca llena. No entiendo lo que dices, pero antes de hacértelo saber, ato de pies y manos a mi imaginación, que me fabrica la historia de que te estás comiendo un pedazo de carne viva. Es de mis frutas favoritas, dices, negando con la cabeza el batidero que has hecho. Haces como que te importa, pero en realidad estás feliz de batir tus dedos y tus mejillas. Yo sonrío. Merezco aplausos y flores por el esfuerzo con el que mi cuerpo se contiene para no sacarte a besos el jugo que te brota.

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Una respuesta to “La sandía”

  1. Kique julio 31, 2009 a 9:15 pm #

    Mi favorito de todo lo que te he leído… aún por encima de aquél que relataba las odiseas de vivir en la calle del risco…

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