Sobre la Marcha contra la Manipulación Mediática en Monterrey
Cuando más sentimental me pongo creo que, si existe, la democracia son instantes que atesoramos en vida y que nos hacen sentir orgullosos integrantes de una comunidad. Paradójicamente, la democracia no habita en los edificios que le hemos construido, sino que aparece en gratísimos momentos sociales en los que sentimos estar conectados, como un organismo vibrante. En los últimos años en Monterrey, he experimentado muchos más “momentos democráticos” de los que cualquier regiomontana conectada a la televisión podría siquiera imaginar. Soy, digamos, un escándalo en esta sociedad aterrorizada porque, a diferencia de muchos, atesoro evidencia de una transformación cultural y sin retorno. Esta postal que hoy comparto es del sábado 19 de Mayo, la tarde de la primera protesta 2.0 en Monterrey, cuando gritamos a una sola voz: “¡No tenemos miedo, tenemos memoria!”; “La televisión oculta información!”; “¡Despierta Monterrey!”; “¡Ni un voto al PRI!”.
Fui a la Marcha porque quiero formar parte de la generación de ciudadanos que está tratando de impedir la imposición del PRI por la vía del derroche de recursos públicos, la manipulación mediática y, lo sospecho, el patrocinio de corporaciones ligadas al crimen organizado. Salimos a denunciarlo públicamente porque no hay autoridad que medie. El IFE ha demostrado tener sólo la capacidad para organizar los comicios pero es incapaz de poner orden en las campañas. Quién entonces sino nosotros para denunciar la burla a los topes de campaña, la credencialización con beneficios, la coacción del voto, la cargada de Televisa, Milenio y TvAzteca, los acarreos, el deplorable nivel de las campañas, las encuestas amañadas.
Salimos a las calles a exigir que la televisión saque las manos del proceso electoral. Su deliberado engaño y su altanería provocaron este movimiento. Sucede con muchos movimientos sociales que en su deseo de caer simpáticos a los medios pierden verosimilitud y criticidad, pero esta protesta nació distinta. No tememos molestar a Televisa, tememos a su frivolidad y codicia. Esta fue una manifestación de independencia informativa. Nos hemos independizado de la tele. Fuimos un contingente inédito que se quejaba del cerco informativo impuesto, generando su propio contenido. Nada más coherente que gritar “¡la televisión oculta información!” con la cámara grabando. Somos nuestro propio medio de información.
Fuimos también el primer contingente de “amigos de FaceBook” que salió de casa para protestar en una plaza pública. Para la mayoría de los participantes de la Marcha, la próxima será su primera elección presidencial, tal como seguramente fue su primer protesta. La ambigua convocatoria salida de “redes sociales”, así como la ausencia de activistas con trayectoria en la Ciudad, generó una suerte de orfandad que a la postre se convirtió en una sensación de mucha libertad, una declaración de mutua confianza y una muy agradable autorregulación. Todos nos cuidábamos y nos vigilábamos unos a otros, como un pueblo cuya autoridad es su propia suma de voluntades. Cada participante asistió decidido a llenar de motivos y de significados su Marcha. Creo que éramos un contingente de buenas personas porque supimos confiar en el otro. “Dar por sentada la inteligencia mutua es creer en la amistad”, escribió Santayana, en Tres poetas filósofos.
Pasamos de la resignación pasiva a la indignación competente. No se trata de sacar de nuevo los palos y las piedras, se trata de exhibir la descomposición, de compartir información, de alertar con fundamentos. Mientras este movimiento se mantenga horizontal, pacífico, creativo e informado seguiré creyendo que la reinvención mexicana, que no saldrá en la televisión, ha comenzado.
Adendum: No deseo dar dobles mensajes: yo ya no creo que de la punta de la pirámide depende mayor cosa. Un día desperté del sueño de la representación. Nadie me va a representar mejor que yo misma. Nadie te va a representar a ti mejor que tú mismx. La estructura de representación es un cuento para ingenuos y para quienes quieren seguir endilgando responsabilidades a Dios y a los santos por la vida que tenemos. La representación “democrática” engendra gobiernos de impostores que deciden de acuerdo a sus intereses o a los intereses privados que representan. Aunque ha demostrado su fracaso, la representación cuenta con demasiada publicidad para legitimarse. Si participé en esta marcha que además de exigir ética en la información se manifestó anti#PRI no es porque crea que el PAN o el PRD, o cualquiera de las otras pequeñas mafias sea mucho mejor. Creo que todavía no hay partido que se compare con la putrefacción acumulada de los años que tiene el PRI, pero esto es sólo cuestión de edad y de poder acumulado. No hay un solo partido que merezca mi confianza, por eso votaré bajo protesta el 1 de Julio pues ninguno merece las prerrogativas que con mi voto obtendrán. Votaré por Andrés Manuel López Obrador, porque es el líder de un movimiento social que ha superado los linderos morales de los partidos políticos que lo representan. Pero no tengo mayor ilusión en un “cambio de jinete” si no sucede a la par, antes o después, una renovación cultural. Por eso, si alguna revolución está comenzando, es la revolución cultural del velo caído. Una vez que advirtamos la artificialidad del sistema que hoy nos gobierna, caeremos en cuenta de las posibilidades reales de reinventarlo.
ximenaperedo@gmail.com






