Aquí presentamos argumentos conservacionistas a favor de que el estadio del Club Rayados cambie la ubicación de su proyecto a un espacio que no destruya el último bosque dentro de la mancha urbana. Las luces, el ruido, la basura típica de cualquier estadio terminarán expulsando a las especies que habitan en el bosque, la plancha de cemento secará el río La Silla. En unos años habremos perdido el bosque pero tendremos un gran estadio. ¡Despierten! Podemos tener las dos cosas, podemos garantizar a las próximas generaciones los servicios ambientales que presta La Pastora y también podemos contar con un estadio de talla internacional. Sólo hay que sacar el proyecto de un espacio público verde.
Apelamos a lla responsabilidad social de la empresa FEMSA-HEINEKEN. Demandamos que las autoridades públicas asuman la defensa de este ecosistema.
Nunca va a ser ecológico construir un estadio en una zona de vocación ecológica.

