Archivo | febrero, 2012

De activista a diputada independiente: Liliana Flores Benavides

28 feb

¿Vale la pena “entrarle” a la política de partidos? ¿es el 2012 la última llamada para que la ciudadanía asalte el poder? ¿hay condiciones para que veamos a activistas ciudadanos de candidatos en las próximas elecciones? ¿cuánto perdemos y cuánto ganaríamos? Las preguntas son actuales y acusan de una respuesta personal, pero sobre todo, colectiva. Con la intención de abonar a esa reflexión es que nos acercamos a Liliana Flores Benavides, quien entre el 2003 y el 2006 fue legisladora local independiente en Nuevo León.

 

La entrevista se dividió en tres partes, en la primera nos habló de la toma de decisión y de los acuerdos pragmáticos con el partido político Convergencia, después nos habló de la cruda experiencia de tomar posesión de una curul soportando el hostigamiento de un partido despechado y en medio de una legislatura “aldeana”, ignorante hasta de su propia función legislativa; después le preguntamos si recomendaría que otros activistas ciudadanos intentaran tal hazaña. Liliana es clara y contundente. Sus argumentos más que desincentivar a los eventuales candidatos ciudadanos de contender, fortalecerán sus motivos.

 

Simplista y emotiva: De panzazo

27 feb

Basta con que los maestros del País se profesionalicen , asistan a todas sus clases y el presupuesto en infraestructura llegue a las instalaciones educativas, para que se resuelva el problema de la pobreza en México,  así resumo el guión del documental “De panzazo”. Las personas que sólo tienen primaria terminada ganan 4 mil pesos mensuales, mientras que quienes tienen posgrado, según “De panzazo”, ganan 52 mil pesos.  Así sugerido, el problema de la pobreza es provocado por la falta de acceso a la educación formal lo que, sin ser mentira, es una verdad a medias. El tratamiento emotivo del problema impide que el espectador se cuestione el sistema educativo como repetidor oficial de la cultura competitiva y de culto al ego. Lamento que el documental no haya analizado ni siquiera tangencialmente, el grave problema del currículo académico. Los programas educativos han quedado obsoletos pues reconocen al educando como un ser al que hay que volver competitivo en el mercado.  La educación tendría que ser un proceso de toma de conciencia planetario, que nos enseñara a colaborar y no a competir y que nos formara cívica y éticamente como miembros de una comunidad que merece ser respetada por sobre cualquier interés privado.  El neoliberalismo es nuestro gran fracaso educativo, pero por alguna razón, nada de esto es mencionado en “De panzazo”.

Renovación moral

24 feb

Por la masacre en el Penal de Apodaca el Gobernador Rodrigo Medina debe renunciar.

A diferencia de la tragedia del Casino Royale, los 44 internos ejecutados estaban bajo tutela y protección del Gobierno estatal cuando, con lista en mano, fueron llevados de sus celdas a sacarles los ojos, empalarlos por la boca, aplastarles los cráneos, cercenarles las cabezas o degollarlos. Esta barbarie sin precedentes en el sistema carcelario estatal precisa la renuncia inmediata del Gobernador.

No fue una riña, como intentaron hacernos creer. Fue un acto salvaje planeado por quienes comandan los penales del Estado. Tan es así que los autores materiales no han sido presentados. Sólo fueron detenidos por complicidad los celadores y tres ex funcionarios; y tres internos fueron trasladados a un Penal federal. Pero los torturadores y asesinos siguen ahí.

Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C. emitió un comunicado alertando a las autoridades a no pretender solucionar “esta delicadísima situación con fuerza bruta”, y exigieron la intervención inmediata del sistema ombudsman (Comisión Nacional de Derechos Humanos y Comisión Estatal de Derechos Humanos, así como la observación de organizaciones civiles de derechos humanos), pero en cambio el Gobierno estatal decidió incrementar el terror en su propia casa.

Desoyendo el consejo de recuperar su autoridad moral, el Gobierno permitió la entrada de elementos de las fuerzas federales y de la Fuerza Civil al penal. Los familiares de los internos reportan atrocidades contra la dignidad de todos los presos, a quienes desnudaron y acostaron en el patio para golpearlos y amenazarlos con violarlos con sus toletes. Aseguran que hay internos que muestran huellas de brutalidad policiaca y que incluso hay algunos con heridas de bala.

Es muy importante subrayar lo obvio, pero que por desgracia a pocos parece perturbar: estos actos criminales no sucedieron en algún terreno desolado, ni en alguna cueva de delincuentes. Ocurrieron dentro de un centro de readaptación social estatal, es decir, en un espacio público, del que es absolutamente responsable el Sr. Medina.

Pero además, en este caso, el Gobernador no puede fingir demencia, levantar los hombros y declarar que el director del Penal de Apodaca había pasado las pruebas de confianza, pues EL NORTE alertó en junio de 2011 que el Sr. Gerónimo Miguel Andrés Martínez había sido cesado en 2009 como director del Penal de Santa Martha, en el Distrito Federal, al que dejó convertido en un auténtico centro de extorsiones.

Sin restarle importancia, la fuga de 30 presos es otro síntoma de la podredumbre al interior del sistema penitenciario mexicano. Como lo denuncia Miguel Carbonell en su artículo “Apodaca es un síntoma”, es urgente que la depuración de las cárceles forme parte de la agenda de prioridades nacionales, porque de lo contrario tendremos una erupción en cadena de todos los penales del País y el paso de la transgresión de la Ley a la reinserción social seguirá siendo un salto al vacío.

El dolor que deja una masacre es único e intransferible. Se sufre por las víctimas, pero también por los victimarios. Sé que entre nosotros hay regiomontanos sádicos que gozaron la noticia de la masacre. No se cuántos son. Pero por fortuna, estoy cerca de ciudadanos que se atreven a abrazar el sagrado dolor humano sin juicios, con amor fraterno, con la convicción de que no hay mejor postura en medio de este desastre que la defensa de los derechos humanos.

Por eso vuelvo a reiterar la exigencia de renuncia al Gobernador Rodrigo Medina. No creo que sea cómplice ni mucho menos, creo que ha sido más víctima del sistema que muchos de nosotros, pero ha llegado el momento en que el señor comprenda que su permanencia en el poder inhibe el urgente proceso de renovación moral. Apelo a su dignidad, a la comprensión del insoportable significado de una masacre de 44 personas que estaban bajo la tutela del Gobierno que encabeza.

 
ximenaperedo@gmail.com
 
 
 

Diga sí al debate

17 feb

En los próximos años caeremos en cuenta de lo absurdo que fue perseguir a los consumidores de drogas; nos palmearemos la frente lamentando la ridícula política prohibicionista.

Veremos claramente que la guerra, con sus horrores y sus 50 mil muertes, pudo ser evitada si México hubiera debatido públicamente su política de drogas, si se hubiera liberado información a la ciudadanía, y si Felipe Calderón no hubiera necesitado propaganda bélica para legitimar a su Gobierno.

Las próximas generaciones nos juzgarán con dureza, y con razón, por no haber cuestionado los motivos de esta guerra.

Si usted sigue creyendo que es preferible este enorme sacrificio nacional para que “la droga no llegue a tus hijos”, tengo que decirle que lo que debe llegar a sus hijos especialmente, pero a todo el pueblo en general, es, simplemente, información. Les hacemos más daño con balaceras afuera de sus escuelas, que regularizando las drogas en México.

El Gobierno federal teme liberar información que aliente a un debate que sin duda perderá. Los argumentos racionales y científicos ofrecidos en el foro “Drogas: un balance a un siglo de su prohibición”, convocado por la organización civil México Unido contra la Delincuencia, evidencian la profunda irresponsabilidad de lanzarnos a una guerra que, como lo dijera el ex Presidente colombiano César Gaviria en su ponencia, “convierte en animales a sicarios y a soldados por igual”.

El ex Presidente Gaviria aseguró que la mayor parte de las muertes mexicanas son causadas por conflictos entre comerciantes, no por tráfico, ni mucho menos por consumo. En México sólo 3.5 millones de personas han probado alguna vez una droga ilegal, pero ni siquiera sabemos cuántos de estos usuarios son problemáticos.

No es lo mismo tomar alcohol de vez en cuando, que depender de su consumo. Es importante distinguir a la población que usa drogas de los drogadictos. Los primeros no representan problemas a los derechos de terceros, los segundos se encuentran en una grave vulnerabilidad y no reciben atención del Estado. En ninguno de los casos debe haber persecución ni fincarse responsabilidades penales.

Otros países sí han demostrado interés en la población adicta que, efectivamente, vive un infierno.

Holanda, Suiza y Portugal han demostrado que la mejor forma de manejar a estos consumidores problemáticos es desde el enfoque de la salud. En Portugal, si el ciudadano es sorprendido con 10 dosis de cualquier droga es citado por un equipo interdisciplinario para revisar su caso y plantear su mejor tratamiento. Desde el punto de vista económico, según los portugueses, es más barato tratar a personas adictas que enviarlas a la cárcel.

Aunque se diga lo contrario, el consumo en México sigue siendo perseguido. La tabla de gramaje permitido de drogas ilegales es ridícula. Permite, por ejemplo, la portación de 5 gramos de mariguana o 0.5 de cocaína, pero a la venta no se encuentran estas dosis. Es decir, el usuario suele portar más de lo permitido porque nadie le vende menos. Al ser detenidos son juzgados como narcomenudistas.

Quien diga que esta guerra es contra la delincuencia, tiene que recordar que cuando Calderón declaró la guerra, los índices de violencia en México iban en picada. Según estadísticas oficiales, la violencia venía decreciendo desde los años 90 hasta el 2007. Hoy en día los picos en homicidios se concentran en localidades con presencia militar y policiaca. (“Homicidios 2008-2009. La muerte tiene permiso”, de Fernando Escalante, en la revista Nexos).

La EGAP y el CIDE propusieron en el cierre del foro la regulación del mercado de todas las drogas, aunque cada una tenga su propio protocolo. Los opiáceos jamás deben ser encontrados en el mercado, por ejemplo, su producción y administración para tratamientos debe ser exclusiva del Estado. La planta cannabis, en cambio, debe ser utilizada por cualquier paciente que la requiera, pero también podría ser consumida en clubes de fumadores con las restricciones obvias de edad. Ninguna droga debe publicitarse como hoy lo hace el alcohol con absoluta irresponsabilidad.

Diga sí al debate; no postergue esta pesadilla.

Retiro lo dicho

10 feb

Hace apenas dos meses preparaba un texto para conminar a los ciudadanos y ciudadanas a no ceder a los flirteos de los partidos políticos que se acercarían a ofrecerles un registro como candidatos. “Di no a tu candidatura”, pensaba titularlo. Me parecía un desperdicio truncar un trabajo de construcción de ciudadanía para atender el canto de las sirenas. Ahora he cambiado de opinión. Necesitamos entrar para hacer un contrapeso inmediato al saqueo de lo público.

La ciudadanía mexicana nació enfrentada con el Estado. Mientras más lejos de la política institucional, mejor. Durante décadas, a los ciudadanos les preocupaba desmarcarse de la inmoralidad y el cinismo de su clase política. Nada con el Gobierno. Aún hoy en día no hay peor insulto para los ciudadanos críticos que sugerir que, en lo profundo, andan buscando un hueso. Y es que confundimos a la política con los políticos.

Bajo esta lógica, a los ciudadanos nos quedan dos vías para defendernos de los gobiernos impostores de la representación: la legal y la política, vía protesta.

Muchos años estuvimos entretenidos diseñando estrategias para “no dejarnos”, pero, al menos en Nuevo León, el año 2011 nos dejó muy duros aprendizajes: los políticos son demasiado cínicos y no hay Estado de derecho; luego, ni la protesta social, ni la defensiva legal bastan. Se nos puede ir la vida interpretando el papel del indignado sin ver nunca resultados concretos.

Por supuesto que cada que un ciudadano levanta su voz para representar su inconformidad la sociedad se transforma. Las consecuencias culturales de compartir discursos éticos, de dialogar, de denunciar o de protestar son imborrables, pero son avances tímidos en comparación con la voracidad de la clase política.

Tres años más con Alcaldes y Diputados corruptos o improvisados nos dejarían en ruinas. Es momento de plantearnos seriamente el asalto ciudadano a los puestos de decisión.

Ahora bien, no creo que los ciudadanos, sólo por no militar en partidos políticos, puedan representar a la sociedad en su conjunto. No creo en la democracia representativa sin herramientas de democracia participativa. Pero veo urgente que al menos expertos en derechos humanos, seguridad ciudadana, medio ambiente y urbanismo sostenible nos representen en el Congreso local y en los ayuntamientos. Los políticos que aprenden echando a perder nos salen muy caros.

Por supuesto que hay políticos rescatables, coincido con la activista local Indira Kempis, pero éstos no siempre cuentan con la simpatía de la cúpula del partido, y sólo por este pecado son enviados a la banca.

Como son incapaces de democratizarse internamente, los partidos nos imponen candidatos que son más imagen y retórica que experiencia y madurez política. Por eso cuando son registrados, los candidatos ya tienen una lista enorme de favores a deber, amén de los que se acumulen en campaña. Luego, llegan al poder a pagar sus deudas.

Pero ¿quién desea sacarse la rifa del tigre? Aquí está el siguiente dilema ético que debemos advertir.

La política es el arte de la conspiración, y eso debilita moralmente a cualquiera. Quizá no sean conscientes, pero el juego político engrandece los egos de quienes debieran ser humildes para escuchar y generar acuerdos. Por eso el político clásico es paranoico y obsesivo de su imagen. Quien toma decisiones en nuestro nombre no es una persona reflexiva, sino impulsiva. ¿Quién desea esto para sí mismo?

No es ociosa la pregunta. Porque si coincidiéramos en que la política corrompe moralmente, entonces tendríamos que plantear otra forma de organización. De lo contrario, estaremos condenados a la caquistocracia, el gobierno de los peores, y nos secaremos las gargantas en protestas sin consecuencias concretas.

Ahora bien, ¿qué ciudadana o ciudadano estaría dispuesto a entrarle? Esto no debe ser decisión ni de una ni de dos personas, sino de una nueva generación de ciudadanos de todas las edades convencidos de que se puede recuperar nuestra Ciudad. Lo siguiente sería ofertarse a los partidos políticos, pues ellos tienen el monopolio del registro de candidatos.

¿Quién dijo yo?

Cuánto daño nos ha hecho Televisa Monterrey

6 feb

La telenovela de Rodri

3 feb

“¿Cómo se imagina a Rodrigo Medina pensando en una telenovela: como el protagonista bueno, como el protagonista malo, en un papel secundario, o como un espectador más de la telenovela?”. Ésta es una de las preguntas de la encuesta telefónica pagada con nuestro dinero por el grupo que se ostenta como Gobierno del Estado de Nuevo León.

El único problema que preocupa a los políticos es la pérdida de popularidad porque los sostiene en el poder tomando decisiones personales sobre el patrimonio público.

La sociedad no puede indignarse si no comprende la dimensión del atraco. Si los impostores de la representación siguen gobernando, no es porque usted y yo no estamos plantados con una pancarta frente al Palacio de Cantera, sino porque a la inmensa mayoría “le vale” quién esté en el poder. No advierte ni imagina que, así como se nota que tenemos a delincuentes uniformados conduciendo patrullas, se notaría un cambio si quienes gobernaran estuvieran, al menos, un poco preparados para hacerlo.

El viernes pasado asistí a la protesta organizada por familiares de desaparecidos y por Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C. El llamado fue en la Explanada de los Héroes, pero los organizadores se preguntaban si debíamos estar de espaldas o de frente al Palacio de Gobierno. Nunca como entonces, rodeada de personas tan tristes y tan desesperadas, me pareció más evidente que aquel edificio era un cascarón, un recuerdo de algo, una escenografía para arrojar nuestros lamentos, nada más.

La publicidad hace enormes las diferencias mínimas. Luego, la elección del consumidor depende de la destreza del publicista. Nike no fabrica tenis, éstos los compra a las maquilas que le ofrecen mayor margen de ganancia. Nike es una agencia de publicidad que se encarga de posicionar su marca.

Existen muy interesantes paralelismos entre el mundo de la publicidad y el de la política. La permanencia de los gobiernos más negligentes recae cada vez más en su capacidad para construirse una imagen de éxito, fortaleza y sensibilidad.

La democracia funciona bien con mayorías ignorantes, dice el Dr. Iain Couzin, de la Universidad de Princeton. Si todos aprendiéramos a representar nuestra opinión el sistema colapsaría. Estudiando el comportamiento de un banco de peces (carpas doradas), el biólogo y ecólogo descubrió que la influencia de los líderes depende de la desinformación o de la indiferencia del grueso de la población. Basta con que parezca que unos pocos integrantes del grupo saben qué hacer, para que el resto de ellos los siga, como borregos al pastor.

¿Quién en sus cabales se autoproclamaría miembro del rebaño de Medina, o de Larrazabal o de Ivonne? Preferimos adjudicar la culpa del desastre a los políticos. Los tachamos de perversos para sentirnos injustamente cautivos, pero en realidad ellos son frívolos, y nosotros crédulos.

La ignorancia es la única razón comprensible de que tantos, tantísimos ciudadanos, permitamos a un grupo de personas hacer uso de lo nuestro, arruinar nuestras ciudades y restarles futuro a las siguientes generaciones.

Ellos cuentan con nuestro dinero. Rodrigo Medina gastó 1.7 millones de pesos diarios en publicidad durante el 2010 y durante el 2011 gastó cuatro veces más de lo aprobado en spots, es decir, 622 millones. Por favor, no olvidemos el escándalo del banner fantasma que nos costó 1.2 millones de pesos (y una triste carcajada cuando el Gobierno del Estado emitió un comunicado señalando que EL NORTE se había inventado la nota).

Para salir airoso del escándalo de corrupción y extorsión de casinos, Larrazabal simplemente elevó el gasto en publicidad en un 81 por ciento durante los tres meses más críticos de su Administración. Así vimos a Brozo prostituirse echándole flores cuando aquí llorábamos la tragedia del Casino Royale.

Los puestos de elección popular están secuestrados por las mafias que conocemos como partidos políticos. Sólo así se entiende que alguien como Ivonne o como Larrazabal hagan públicas sus pretensiones de seguir viviendo de nuestro dinero, usurpando lugares estratégicos para mejorar las condiciones de vida de millones de personas.

Los ciudadanos somos los protagonistas en la novela de Rodri, no sus espectadores. Despertemos al rebaño.

ximenaperedo@gmail.com

La pregunta (has click para escucharla)

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