Archivo | diciembre, 2011

Sobre la importancia de rechazar enérgicamente la pérdida de la reserva natural La Pastora

31 dic

 

Image 

 

“Como nunca antes en la historia,

el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo”.

De la Carta de la Tierra

 

El lunes 5 de Diciembre del presente me reuní, a petición suya, con el Director de Reforestación Extrema, A.C (RE), Cosijoopii Montero. Antes, RE hizo pública su intención de realizar una investigación sobre el caso La Pastora y, en comunicación posterior, anunció que se entrevistarían conmigo, como integrante del Colectivo Ciudadano en Defensa de La Pastora. Esta reunión se realizó en La Pastora.

 

El Colectivo Ciudadano en Defensa de La Pastora, a través de mi persona, desea compartir con Reforestación Extrema, A.C las siguientes líneas con la intención de dar mayor certeza al proceso de investigación emprendido por RE.

 

  1. Reforestación Extrema es un referente obligado en la Ciudad cuando hablamos de educación ambiental. RE ha organizado, con el apoyo de socios como FEMSA, no sólo importantes reforestaciones sino que ha ofrecido a la comunidad eventos culturales sumamente enriquecedores como el Día del Árbol Regiomontano o el Festival de la Bellota. Su cercanía con FEMSA (a través de Oxxo, uno de sus patrocinadores más importantes) convierte a RE en un actor clave en la defensa de La Pastora. Por desgracia no participó en el debate sino hasta que la reserva natural fue devastada, pero quizá es el mejor momento para que haga suya la “reforestación extrema” de este predio.
  2. Aprovechamos la importunidad para mencionar que nos pareció una torpeza la declaración que Cosijoopii hiciera a medios de comunicación recientemente: “Los grupos ambientalistas y esto hay que decirlo, hablan del Parque La Pastora como el último bosque de la ciudad, que sin duda sí es algo importante que hay que tomar en cuenta, pero nunca se pusieron a pensar -sobre todo estoy pensando en dos, tres ambientalistas que hablan de ciertas cosas- pero la helada de febrero fue una catástrofe pero mil veces mayor que la pérdida que podemos tener en la parte que se considera como bosque La Pastora”. El área natural La Pastora era la última gran reserva natural urbana y la helada de febrero, como lo advertimos en varias ocasiones, fue un desastre que ninguna autoridad ha tomado con la seriedad que se requiere. Llama la atención que muchas personas señalen lo que los activistas deberían de hacer o decir, como si éstos fueran las autoridades y no los gobiernos.  Aquí anexo la liga a una de las ruedas de prensa en la que comentamos el caso: http://www.youtube.com/watch?v=kO_D-0p1a0c&feature=player_embedded Por otro lado, el Colectivo Ciudadano en Defensa de La Pastora se dedica, como su nombre lo advierte, a la defensa de este espacio en particular, no por ello pasamos por alto temas muy importantes como el desvío de poder, la impostura de la representación, la nula política ambiental, la impunidad dolosa con la que contaminan las empresas. El caso La Pastora es paradigmático porque involucra a una empresa poderosa, FEMSA, que marca pauta con este tipo de conductas antisociales no sólo a nivel local sino nacional y continental, así como la actuación obsequiosa de autoridades en condiciones irrefutables de contingencia ecológica.  Si bien este espacio (otrora público) ha sido depredado, el caso, por todo lo que significa, sigue vivo.
  3. RE conoce la negligencia de las administraciones públicas. Sabe que desde el Gobierno no hay voluntad para atender con la seriedad y urgencia que se requiere el saneamiento ambiental urbano. RE, de hecho, nace y opera para revertir en la medida de sus capacidades el abandono reiterado a la política ambiental. La contingencia ecológica que estamos padeciendo habla por sí sola de la incompetencia deliberada o involuntaria de las autoridades que debieran proteger nuestro ambiente. Son capaces de entregar nuestra última reserva natural, sin justificaciones técnicas. Es imperativo señalar que la Delegación de Semarnat no debió aprobar un Manifiesto de Impacto Ambiental elaborado bajo descuidos tan importantes como presentar estudios hidrológicos del Municipio San Pedro Garza García en lugar de los de Guadalupe, Nuevo León, entre otros errores formales. Es importante revisar el Manifiesto de Impacto Ambiental y dar a conocer sus graves omisiones como, por ejemplo, centrar los estudios en el impacto del medio ambiente sobre el estadio, y no del estadio sobre el medio ambiente. FEMSA entendió que a SEMARNAT había que demostrarle que su inversión económica estaba a salvo (los planteamientos técnicos para evitar que la construcción se les inunda son extenuantes, en cambio, no se menciona la posibilidad de que la pérdida de la capa vegetal o la debilidad del margen norte del Ríos La Silla provoque inundaciones a los vecindarios aledaños). No existen estudios sobre los servicios ambientales que se perdieron con la deforestación, ni el uso que se daría a las toneladas de tierra ni materia orgánica sacadas del predio  (¿se habrán vendido?), ni el plan de rescate de flora y fauna. Con estas gravísimas ausencias se concedió la aprobación para remover la corteza vegetal. FEMSA critica, por un lado,  la debilidad del Estado pero se aprovecha de ella cuando así conviene a sus intereses.  Estamos convencidos de que FEMSA no comprende la importancia del ecosistema integral La Pastora para la calidad de vida de los habitantes de la zona metropolitana. De haberlo hecho, de haberse abierto a debatir, de habernos escuchado con apertura o, al menos, de haberse informado por medios propios (aquí hubiera cabido muy bien la opinión técnica de RE) no hubieran ejecutado este ecocidio y ya estaríamos todos celebrando la inauguración del estadio rayado en otro lado.
  4. Aún se puede restaurar ecológicamente la zona devastada. Cosijoopii aceptó que sí se podían reforestar las 24.5 hectáreas que hoy están siendo rellenadas con tierra inerte. Lamentó que ya no existiera capa vegetal, pero aseguró que era factible técnicamente. Sin embargo, en la reunión sostenida, el Presidente de Reforestación Extrema trató de hacerme ver que ya el bosque estaba perdido, y que había que presionar a la compensación. El Colectivo Ciudadano en Defensa de La Pastora comprende la pérdida del ecosistema como un hecho –no sólo de árboles, sino de otras especies de flora y de fauna que embellecían nuestra ciudad como jamás lo hará un estadio-, pero que aún permanecemos en el caso por la impunidad que ha imperado y por las posibilidades de acceder a la justicia, pues asumimos que al trabajar en este caso no sólo defendemos la gravedad de un ecosistema sino que construimos cultura ciudadana. Intentaremos por la vía legal todos los recursos accesibles, porque seguimos convencidos de la factibilidad de recuperar el espacio como reserva ecológica.
  5. En este caso no podemos reducir la discusión a la pérdida de árboles, sino al exterminio de un ecosistema integral. Más de treinta organizaciones civiles enviaron una carta a los consejeros de FEMSA que me permito incluir en esta misiva pues explica de forma puntual la dimensión de la pérdida. http://issuu.com/lapastoravive/docs/carta-ongs-femsa
  6. Lamentamos que la empresa no haya querido escuchar nuestra petición reiterada de diálogo, pero confiamos en la interlocución de RE. Confiamos en que los principios rectores de esta organización los lleven a compartir información con los tomadores de decisiones de la empresa, información técnica que seguramente sostendrá la importancia de preservar –o en este caso, recuperar- este pulmón urbano metropolitano. Es importante allegar a FEMSA documentos técnicos sobre la pésima calidad del aire en la zona metropolitana de Monterrey, sobre los servicios integrales que brindan las reservas naturales dentro de la Ciudad, la urgente conservación de especies como el matorral submontano que mitigan los efectos del cambio climático, la fragmentación a la vida de las comunidades aledañas a los estadios, la arbitrariedad de usar el patrimonio público para financiar proyectos privados, así como la importancia de anteponer el diálogo sobre la tentación de la imposición.

 

  1. Invitamos a que su próximo dictamen sobre el “Caso La Pastora” sea lo más técnico posible pues estos son los argumentos más contundentes. Les sugerimos que contrasten los estudios entregados por FEMSA (y que están en nuestra página) con las opiniones técnicas que allegamos en tiempo y forma a Semarnat (y por las que no obtuvimos respuesta). La liga a estas opiniones la copio aquí para conocimiento de RE y de las personas interesadas en el tema:

 

http://www.sialestadioperoenotrolado.org/2011/07/observaciones-tecnicas-sobre-la.html

 

  1. Por último, deseamos que los brigadistas y compañeros de Reforestación Extrema reflexionen sobre la importancia de desmarcarse de esta decisión absurda impuesta por FEMSA a la vida futura de la Ciudad. La tendencia es hacia la toma de conciencia; cada día más personas comprenden el despojo patrimonial y el crimen ambiental que representará la construcción de ese estadio, por ello es importante alertar a FEMSA sobre el costoso desprestigio que le cobrarán las próximas generaciones. FEMSA necesita un socio que le explique técnicamente por qué es inaceptable la decisión tomada. Ese socio podría ser la organización Reforestación Extrema.

 

Después de la reunión que Cosijoopii y yo sostuvimos,  me quedé pensando en el riesgo que corre Reforestación Extrema de convertirse en una organización redentora de “los pecados ambientales” cometidos por empresas que aprovechan la debilidad del estado de Derecho. Esto ensancha los linderos de la impunidad. Por supuesto es necesario compensar los daños, pero alimentamos el círculo vicioso cuando la empresa en lugar de modificar sus prácticas antisociales, se vale de organizaciones ciudadanas para limpiar su imagen. FEMSA debe recular en su ridícula decisión de intercambiarnos un ecosistema único por un estadio, pero además, debe compensar los irreparables daños que ha causado.

 

Este caso ha sido un gran aliciente para discutir y confrontar puntos de vista que seguramente nos harán crecer y desempeñar de mejor manera el trabajo que venimos realizando. Por último, quiero subrayar mi aprecio personal y mi reconocimiento hacia el director de Reforestación Extrema, A.C así como al trabajo incansable de esta organización. 

 

“Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme

resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre

celebración de la vida”, de La Carta de La Tierra

 

 

 

Ximena Peredo

Integrante del Colectivo Ciudadano en Defensa de La Pastora

20 de Diciembre de 2011

 

Mis mejores deseos

30 dic

Temo que en el almanaque de este 2011 no quede espacio para contar lo bueno de la crisis. El desastre político, la ausencia de autoridades, la negligencia confirmada hasta el horror, no sólo nos han sumido en la angustia, también nos han convocado a construir otro lugar. El 2011 nos advirtió que, efectivamente, un mundo está por terminar. Pero en este episodio no habrá vencidos ni vencedores. La revolución será tan silenciosa y perfecta como la luz atravesando una pupila: veremos distinto.

La gran diferencia entre la generación que en 1968 exigía lo que hoy denuncian los indignados es que ya no existe la ilusión de la ideología. No hay referentes. Las teorías totales fracasaron por igual. No hay mapa, ni instructivo. Hay críticas cuya argumentación lógica está desprovista de obediencia a algún nuevo canon. Hay, de facto, una desilusión del mesías, del señor Alcalde y del patrón. Pero esta frustración no se resuelve crucificando, desaforando o vituperando a nadie, es más difícil, es una modificación de creencias.

Ahora llamamos al banquillo de los acusados a nuestras creencias, no a sus seguidores. Ortega y Gasset dice que las creencias construyen al ser humano, por eso suele ser tan difícil desarraigarnos de ellas. Nuestros padres nos enseñan a creer en Dios, en el policía, en el sacerdote, en Santa Clos; repiten por tradición quién es quién aunque nada de lo que digan podamos comprobar. Estas primeras lecciones ilógicas facilitan nuestra incorporación a un sistema más complejo de falsas creencias, entre las más crueles la del “progreso”.

El relato “progresista” minimiza los sacrificios que en su nombre todos hacemos. Intercambiamos calidad de vida por dinero, tal como los indígenas entregaron sus joyas por pedazos de espejo. Seguimos en tiempos de conquista. Una conquista igualmente violenta, por cierto, pero más sofisticada, pues no son necesarios ni grilletes ni cadenas, basta la ilusión de sentir que vamos en el tren correcto.

El 2011 reveló nuestra incapacidad para resolver problemas colectivos. Goliat es mucho más impenetrable de lo que parece. Estamos asumiendo nuestra negligencia cívica, pero por otro lado también estamos comprendiendo el caos del sistema. Es duro que al vencer la inercia de la apatía no tengamos un caramelo de recompensa, sino una cubetada de agua helada: el Estado es otra creación del capital; luego, no es con los políticos con quien tenemos que ponernos de acuerdo.

No estoy proponiendo que vayamos presurosos al encuentro de los dueños del dinero para conmoverlos con las postales de nuestra Ciudad hecha pedazos. Regreso a la metáfora de la luz que atraviesa nuestro ojo para dejarnos ver. Para cambiar la inercia de destrucción no es necesario destruir, basta con que comencemos la mudanza de nuestra energía a un espacio en el que comamos frutos que no envenenen.

No necesito pelearme más con los diputados, ni con el señor Gobernador. Interpelarlos es inútil. Están jugando un juego en el que ellos mismos han dejado de creer. La traición a sus propias causas es irrefutable y sistemática. Su capacidad para justificarlo todo es aberrante. ¿Qué sentido tiene pelarle los dientes y levantar nuestro puño de indignación ante seres extraviados en relatos inverosímiles?

Habrá quien piense que con un par de bofetadas podrán salir de su fantástico relato, pero yo paso. La retórica y la violencia no hacen milagros. Quizá en 2012 logremos comprender que no hay sentido en permanecer a la espera de algo -ahora con las elecciones, el que viene es el bueno, ya merito- y comencemos a construir un espacio en donde la vida se ubique más en presente y menos en futuro. Para eso le tengo una pequeña y depurada lista de deseos de año nuevo.

Que disfrute más y consuma menos. Que coma frutos de un árbol conocido. Que realice intercambios no monetarios. Que apague la tele. Que camine más. Que se sienta parte de la cadena de personas que a lo largo de todos los tiempos se han preguntado lo mismo que usted. Que se sienta igual a todos los solos, los enamorados, los tontos y los listos del mundo. Que tema y envidie menos. Que se cure algún malestar tomando agua. Que realice una limpia de creencias personales.

Feliz 2012.

ximenaperedo@gmail.com

El nacimiento

23 dic

El comienzo más poderoso es el nacimiento, porque se olvida. Por ello es difícil imaginar al mundo antes de que comenzáramos a existir, y quizá también por ello es que nos causa tan poca curiosidad comprender cómo y cuándo comenzamos a vivir. El enigma lo abandonamos en manos de la ciencia, religión o escuela filosófica de nuestra preferencia, como si el asunto nos incumbiera poco.

Pasado mañana, sin embargo, conmemoramos el nacimiento de un hombre, Jesús, y sería una lástima que no reflexionáramos sobre el sentido de nacer.

Estos temas incomodan porque ya sabemos que no tienen respuesta. Los choteamos antes de que consigan desestabilizar la aparente serenidad en la que operamos todos los días. Sin embargo, la inquietud acerca de la vida la venimos compartiendo sobre la Tierra todas las generaciones de humanos. Por desgracia, el escudo lo aprestamos para no parecer místicos, fanáticos o débiles siendo que incluso para el pensamiento científico, la primigenia pregunta es fuente de inagotable inspiración.

Hacemos como que entendemos algo que ni las mentes más brillantes han podido comprender: el origen y el sentido de la vida. Los sistemas neoliberal y democrático se han hecho pasar como creencias naturales que explican el mundo y dan sentido a nuestra existencia. Por su parte, los relatos religiosos regulan en el ser humano su derecho a la fascinación, pues al creer simplemente que Dios lo ha hecho todo, nos cancelamos vitales preguntas.

A veces creo que el inminente colapso financiero y el desastre político que padecemos tienen su origen en un entendimiento muy simplista del sentido de nuestras vidas. Bajamos los brazos y recibimos instrucciones en la familia y en la escuela sobre cómo debemos comportarnos y qué preguntas vale la pena hacerse. Percibo un aburrimiento generalizado en este modelo del “bien vivir” que sólo consiste en acumular popularidad, dinero y poder.

Nuestro tiempo se está caracterizando por revelarnos una complejidad que no todos habíamos advertido en el radar. Nuestras creencias no están resolviendo los problemas que nos hacen la existencia más difícil: precarización de los empleos, corrupción, violencia. Gritar que tenemos la razón no reviste de certeza nuestros argumentos, ni resuelve los entuertos. Hoy, sin embargo, una nueva generación de personas de todas las edades está aprendiendo a compartir sus dudas. ¿Por qué si todo va tan bien yo me siento tan mal?

La ciencia avanza, pero la filosofía academicista y la religión insisten en defender la vigencia de sus relatos. Hace apenas unos días, la comunidad física celebró un acercamiento sin precedentes al descubrimiento del bosón de Higgs, o partícula de Dios, última pieza para comprender el chispazo que origina la masa. De darse, este descubrimiento podría ser el origen de una nueva forma de entender la vida, es decir, podría ser el disparador para replantear muchos de nuestros motivos.

Por eso, aunque ya no me reconozco creyente, encuentro en la imagen del nacimiento de Jesús inagotables pretextos para la fascinación. La escena del portal de Belén, con el bebé recién nacido sobre la paja, rodeado de bueyes y borricos, frente a una pareja estremecida ante la belleza de su hijo, me habla de la única esperanza que es la vida. Todo nacimiento es espectacular, desde el polluelo que sale de su cascarón hasta el chispazo que despierta en la bellota su vocación de encino.

La exultante bienvenida que dan al recién nacido los pastores se repite a diario en todos los hospitales de nuestra Ciudad. Y qué decir de la postración de los animales ante el bebé del pesebre; es posible también que el ser humano se conmueva cada vez más ante el nacimiento de los animales con quienes comparte su hábitat. Creo que es posible que recuperemos el respeto sagrado hacia la vida que nos habita y que nos rodea.

Deseo que la Noche Buena nos ofrezca mucha inspiración para amar más a la vida y temer menos a la muerte. Feliz Navidad.

ximenaperedo@gmail.com

Se todos los cuentos

19 dic
Yo no sé muchas cosas, es verdad
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos…
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…
Y que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos.

“Se todos los cuentos”, León Felipe

 

 

Mi amiga Miriam me envió este poema hace algunos días. Ella y yo nos vemos muy poco, quizá dos o tres veces al año, pero siempre tengo la certeza de que nos comprendemos. Somos exploradoras de la misma causa, aunque muy poco hablamos de ello. Bastan regalos como éste, el poema de León Felipe, para hacernos saber que seguimos vivas en la acepción más poderosa del término.  Lo comparto con cariño sabiendo que sus versos vibrarán en otros exploradores de esa causa aún sin definir, de esa búsqueda perpetua, gran pretexto para la felicidad.

El sentido de la vida es un gran cuento

Mordimos el anzuelo

16 dic

El escándalo es la nueva forma de hacer campañas baratas y al margen de la ley. Pondré de ejemplo el montaje arreglado del “librogate”, pero más que del candidato del PRI pretendo hablar de este nuevo modelo de “hacer política”.

“El problema no es la mala memoria de Peña Nieto, sino la nuestra”, escribió el activista tapatío Felipeno Reyes en Twitter. Concuerdo. Antes de compartir esta hipótesis recordemos el nivel de la televisión mexicana, ésa que sólo tiene dos canales: en uno está Paty Chapoy y en el otro Gloria Trevi.

Más que eso, todos los días se transmite una telenovela que se llama “La Rosa de Guadalupe”, en ésta la Virgen mexicana con su mágica protección soluciona todos los problemas.

La televisión mexicana no tiene escrúpulos, pero a menudo nos olvidamos de ello. Su alianza con el PRI tampoco es nueva -desde el “soy un soldado del PRI”, de Azcárraga Milmo, hasta la boda de Peña Nieto con “La Gaviota”-, entonces, no podemos pasar por alto que la televisión “para jodidos” es capaz de usar la misma fórmula para producirle la campaña al candidato del tricolor.

Nadie se sorprende ante esta sociedad comercial que ha sido abierta y pública. Sin embargo, en el análisis del “librogate” muy pocos radares han identificado la deliberada intención de hacerse de un escándalo para posicionar al candidato de Televisa en redes sociales, y asaltar con su imagen -y la de su guapa familia- todos los programas, revistas y periódicos nacionales. Ésta es una muy sofisticada burla al Cofipe. No olvidemos que estamos ante los alcances de la gran máquina estupidizadora.

Pero tampoco están arriesgando demasiado. Es mucho peor que Peña Nieto no haya podido responder de qué murió su esposa en entrevista con Jorge Ramos en 2009 y, sin embargo, la nota pasó desapercibida para “la opinión pública”.

Lo menos escandaloso de Peña Nieto es su deficiencia de lecturas, defecto que los productores del show supieron capitalizar, pues la conclusión pastoreada por el comando mediático -y por algunos incautos- es que no tenemos autoridad moral para criticar al gallito del grupo Atlacomulco. El que haya leído más de dos libros al año que aviente la primera piedra. ¿Resultado? Una identificación natural con el hombre que, como yo, ni siquiera ha leído la Biblia completa.

No creo en la teoría de la conspiración, pero sí creo en el gran poder de la publicidad. Algunos pensarán que paso por alto que casi todo lo que se dijo de Peña Nieto en las últimas semanas fue negativo, pero la Coca Cola es un auténtico mugrero y se vende como pan caliente. Esto es la “Niurkarización” de la política, el escándalo como relato biográfico indispensable para el éxito comercial.

Todo México se rasga las vestiduras porque el galán no sabe responder sencillas preguntas (¿la del precio de la tortilla fue la última?). Mordimos el anzuelo y nos convertimos en el medio de transmisión más barato de la campaña priista. Visto el éxito del sábado 3, a los dos días Paulina Peña salió a insultarnos -pero a defender a papi- en el Twitter, red social a la que Peña Nieto se acababa de sumar apenas dos meses atrás. Gracias a ese “lunes negro”, ahora Peña Nieto tiene más seguidores que ningún otro candidato en Twitter. Sus competidores habrán pasado de la mofa a la envidia.

Nadie hará el ridículo de quejarse ante el IFE por actos anticipados de campaña aunque Grupo Televisa dedica sin ningún pudor largos, larguísimos minutos de sus programas estelares al aburrido tema.

Por todos lados leo que los usuarios de internet somos el nuevo medio de comunicación, pero más bien estamos siendo replicadores acríticos de mensajes que otros producen. Por eso no concuerdo con Aguilar Camín cuando decreta “la soberanía mediática”. Nunca ha sido más fácil conectarnos sin intermediarios. Usemos ese poder.

Adendo: Los políticos olvidan que la manera más sencilla de permanecer en el poder es hacer bien su trabajo. Ayer lo dijo El Abogado del Pueblo en su columna “Fricasé”: se inventaron una amenaza para disfrazar de superhéroe al Gobernador que anunció (¡por Twitter!) que no aprobará el alza propuesta al transporte público. Qué patético show.

ximenaperedo@gmail.com

Contra la resignación

9 dic

No tengo palabras para el Procurador Adrián de la Garza que prestó su rostro para asegurar que las medidas de seguridad del Casino Royale eran satisfactorias. No estamos ante el descaro, ni el cinismo, esto es algo mucho más desgarrador. Su dictamen es violencia pura. Es sadismo institucional. Es un empujón a la locura.

Aunque pudiera parecerlo no estoy enojada ni indignada. Estoy instalada en la desesperanza y quiero compartir la vista desde estas ventanas.

Decidimos habitar el tablero de la realidad política. Tomamos nuestras fichas de súbditos, perdón, de ciudadanos, y aprendimos a tirar los dados. Muchos creen que tienen mala suerte porque todas las casillas son pérdidas y despojos; otros jugadores se encargan de denunciar a los tramposos, otros creen que el problema son las reglas, pero todos somos adictos al juego: ludópatas. Ya merito, casi gano, voy por más. Sólo una ínfima minoría abandona el tablero (y se les ve muy bien).

Además de columnista soy activista ciudadana, estas dos cachuchas me han permitido observar el tablero desde dos miradas: quien intenta analizar y quien intenta cambiar la realidad. Durante algún tiempo, me creí la fantasía de que bastaba acorralar al funcionario, desenvainar la espada, y darle duro al sinvergüenza para revertir el estado de las cosas, pero a la postre entendí esta descarga de energía como un performance del desasosiego. No se mandan solos, comprendí.

Advertí que estaba replicando las mismas estrategias para imponer a otros mi forma de pensar. El método de desprestigiar, avergonzar y violentar a otro ser humano estaba presente en mi discurso. De algún modo acreditaba el “derecho de conquista”, es decir, el derecho de los vencedores sobre los vencidos, sin comprender que la paz se aleja de quienes compiten. Rousseau lo dijo claramente en “El Origen de la Desigualdad”, en 1754, el vencido buscará vengarse y así se instalará el conflicto como sentido de nuestras vidas.

Pero también he comprendido que no todas las personas desean dialogar. No basta con que uno esté dispuesto a escuchar. Comprendo que hay que perder las esperanzas en la política institucional, pero sin cancelar la posibilidad del diálogo. Es decir, caminar sobre dos pistas: asumiendo que el Estado, aunque languidece, sigue siendo la materialización de un contrato social al que hay que fortalecer, pero advirtiendo los límites de las estructuras piramidales que inhiben la colaboración y promueven la competencia.

El Estado fallido es una realidad irrefutable no sólo por la exoneración de facto que hicieran el Procurador de justicia estatal y el titular de la SIEDO, Cuitláhuac Salinas, a los corresponsables de la muerte de 52 personas en el Casino Royale, sino porque, aunque hubieran ordenado consignar a funcionarios involucrados por negligencia o corrupción, la cárcel, y esto debemos comprenderlo, es un concepto de justicia obsoleto. Es una cortina de humo que oculta a una sociedad de bárbaros que se regodea con las revanchas y los castigos.

Pocas cosas son tan dolorosas como el filo de una verdad desacreditada desde el poder. Los familiares de las víctimas del Casino Royale, o las familias que buscan a sus hijos desaparecidos en Nuevo León, saben de qué hablo. La apuesta oficial es hacer pasar como molestia al sediento de justicia, para esto es imprescindible la sociedad comercial con algunos medios de comunicación.

Todo indica que los resultados de la investigación del caso Royale se desprendieron de una negociación entre partidos políticos con el apoyo de empresas de la comunicación. ¿Vio usted cómo Brozo defendió a Larrazabal haciéndolo pasar por víctima de su partido? Televisa está replicando en la política sus estrategias para elevar el rating de sus cantantes mediocres.

Ha llegado el momento de asumir que el poder político se ha mudado a las corporaciones. Debemos localizar a nuestros nuevos interlocutores. El Estado es un cascarón, no perdamos mucho tiempo en comprenderlo.

ximenaperedo@gmail.com

El Papa de cera

2 dic

Me causó una gran impresión que 240 mil regiomontanos asistieran a la Basílica a ver una figura de cera de Juan Pablo II que llevaba en su pecho gotas de sangre que, vamos a darlo por cierto, fueron extraídas del cuerpo del ex Papa en el 2005. No pretendo descalificar un acto de fe tan legítimo, como la adoración a la Santa Muerte, por cierto, pero sí me interesa reflexionar sobre algunos perjuicios de vivir ilusionados, en evasión permanente.

El ser humano apenas está estudiando el poder de su pensamiento. Mientras que el resto de los animales actúa en un solo plano, nosotros los humanos podemos percibir la realidad de muchas formas gracias a nuestro potencial creativo. La hormiga no imagina, pero nosotros podemos pasar la vida de nube en nube. Esto es la llave a la felicidad y a la desdicha. Nuestras fantasías nos acosan y nos cercan de la misma forma que nos generan fabulosas ilusiones que nos mantienen vivos.

No podemos prescindir de las ilusiones, pero sí podemos preguntarnos qué tanta angustia nos genera pensar como pensamos. Nuestras creencias suelen convertirse en jaulas, y no me refiero únicamente a creencias religiosas, sino a, por ejemplo, creer que los hombres son todos iguales, o que las mujeres somos frívolas; creer que los güeros son más decentes que los morenos, o que la gente vale por lo que tiene.

Hubo un tiempo en el que fui muy religiosa. Ahora mismo recuerdo una columna que escribí en 1999 a propósito de la visita del Papa Juan Pablo II al Autódromo Hermanos Rodríguez, en la Ciudad de México. La columna la titulé “Acorralada por un anhelo” porque estuve dentro de un corral muchas horas hacinada junto a miles de personas, pero el título me gusta más ahora, pues a la distancia me observo tal cual: acorralada por mi ilusión.

Es extraño: expedida la licencia de fe todos podemos asegurar lo insostenible. Nunca platiqué con Juan Pablo II, tampoco fui lectora de sus documentos y, sin embargo, me atreví a definirlo. Aquella colaboración la cerré de la siguiente forma: “Un hombre de caminar cansado… un ser humano excepcional, con todas sus fuerzas centradas en amar. El Papa Juan Pablo II me vino a visitar y me dijo que no tuviera miedo”.

La figura del Papa -o de Justin Bieber, por ejemplo- es poderosa porque acepta nuestras (mejores) fantasías, pero es importante advertir la posibilidad de que ese maravilloso hombre sólo habite en nuestra cabeza. Lo sospechoso es que haya una institución que premie la exaltación de una ilusión y que existan personas que actúen o se crean la fantasía de ser lo que otros creen de ella.

La pinza que cierra este círculo es la postura de la tolerancia y el respeto, que entendemos como dejar que el otro crea lo que se le dé la gana sin comprender que en cuestionar también hay afecto. Me hubiera gustado que mis más cercanos interpelaran mi religiosidad porque, si he de ser franca, yo misma me encontraba repitiendo lo que de otros escuché y que a todos parecía agradar. Mi fe se alimentó de incomunicación.

Es probable que en este punto algún lector esté levantando la ceja para sospechar que me estoy erigiendo como quien dice qué es válido creer y qué no. En absoluto. Mis creencias personales pueden parecen ridículas a muchos, pero no tengo temor de que alguien las cuestione, al contrario. Temo felizmente estar equivocada.

El filósofo André Comte-Sponville, en el libro “La Feliz Desesperanza” (Paidós, 2008), contesta a una entrevista corta y profunda sobre su paso de la fe al ateísmo. “Nuestra vida parece cambiar según creamos o no en Dios. Es decir, según creamos o no que la verdad está de lado de nuestros sueños”.

La industria de la fe nos hace creer ganadores de algo que nunca es definido para evitar futuras reclamaciones. En tiempos de angustia y de violencia la Iglesia católica nos invita a que toquemos una figura de cera.

La gran mayoría de la gente sale del templo feliz, experimentando un gran gozo en su corazón, sin advertir que quien fabricó ese placer fue su fe. Esto mismo podría ocurrirle al tocar a su amigo, a su pareja, o a una flor, pero no hay una industria que motive a estos placeres gratuitos.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 38 seguidores