Los niñitos de María Sabina

23 nov

Soy la mujer que está debajo del árbol que gotea

Este fin de semana leí Vida de María Sabina, la sabia de los hongos, de Álvaro Estrada, publicado por la editorial Siglo XXI.   Ciertas sabidurías se imponen a las perchas. No voy a cometer el error de hablar maravillas de María Sabina, aunque su biografía, contada por ella misma, me ha estremecido; no es de ella de quien vale la pena hablar sino de esas palabras que la iluminaban por dentro y que escapaban de ella misma como huracán o como río. “Si yo te como a ti, y a ti, se que me harán cantar bonito”. No son los hongos su alimento, sino su terca humildad. Me da igual su popularidad, lo que me conmueve es que nunca lucró con sus veladas: recibía tres, cinco pesos máximo; cigarros y un vaso de aguardiente, siempre fueron bien recibidos. No entendía por qué tanto alboroto de pronto, por qué extranjeros le levantaban los brazos, la olisqueaban; nunca aprendió castellano, no supo leer ni escribir. Su sabiduría pertenece a la tradición de lo intangible.

A partir de preguntas no transcritas, Álvaro Estrada traduce las largas conversaciones entabladas con la sanadora. Narradora excepcional, sus recuerdos no son de piedra sino de tierra y agua, por eso germinan, por eso desde el sábado se cuelan en mis sueños. “Yo soy quien habla con Dios y con Benito Juárez, soy sabia desde el vientre mismo de mi madre, que soy mujer de los vientos, del agua, de los caminos, porque soy conocida en el cielo, porque soy mujer doctora”. ¿Alguien podría reunir estas palabras en el pozo de sus dos manos, rodeada de la nada, con un poco de piloncillo en el café y un petate por las noches? Sólo quien como ella sabe que hay más poder en el pico de un ave, que limpia y alimenta a su polluelo, que en el puño cayendo plomizo sobre una madera pulida y aceitada, puede tejer hermosas palabras sin lastimarse.

Luego de que investigadores norteamericanos sacaron a la luz esta tradición mesoamericana, convirtiendo a María Sabina en una reina pop de los sesentas, la propia curandera se dolería: “Desde el momento en que llegaron los extranjeros …los niños santos perdieron su pureza. De ahora en adelante ya no servirán. No tiene remedio”. ¿Ya no cantan los hongos de Huautla?

Lea este libro, se lo recomiendo.

Nuestra mujer remolino

Una respuesta hacia “Los niñitos de María Sabina”

  1. Christian Lugo marzo 16, 2012 a 1:13 am #

    Me gusto mucho tu post!

    Felicidades, te explayaste muy bien, Saludos!

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